Asedios, en proceso (fragmentos)

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Sofía-virus no logra atravesar superficies emocionales. La máquina colapsa y se funde en la otra. Somos “El experimento”, las mujeres mutan. El ambiente está cargado. Es poderoso, da miedo, tanto como leer a Poe, que en primera persona es aun más aterrador.

Sofía-virus desarticula la mente de Mercedes poniendo en riesgo algunas de sus rutinas. En la cadena productiva del texto la máquina monta y desmonta pedazos de historias. Los archivos que no ha podido resolver, incómodos flotan en el escritorio y seguirán ahí a menos que se dañe el sistema operativo y todo se destruya o que el virus decida eliminarlos.

Sofía-virus rastrea, copia y pega, sistematiza información siguiendo un orden mecánico. Allí donde la vida no sucede o todo sucede sin suceder. La pantalla es su vida. Circula por los textos y vuelve a cambiarlo todo, una y otra vez. El virus modifica los archivos.

Sofía-virus es la máquina desde el inicio. Pegado el lóbulo al teléfono de plástico en una comunicación activa que la devuelve al sonido y la aturde. La ausencia se digita en el teclado, entra por el auricular y la cordura se interrumpe. La escritura transita entre los descalces.

Sofía-virus, cuerpo-maquina de primera generación. La preñez de la letra por dar a luz entre los nuevos fármacos. Fragmentada la bestia en el devenir de fibras ópticas y programada su mente, dañina avanza por los cables, conectada al mundo. Atenta a la llamada del desconocido.

Sofía-virus entra al sistema y manipula información disponible recorre secuencias y produce pequeñas alteraciones según las probabilidades que ofrece el programa. Durante su conexión se abren simultáneamente todas las ventanas con sus múltiples montajes o secuencias. Al inicio se observan destellos difusos de pequeñas marcas que la conectan a la mente. Al mismo tiempo, los contenidos se multiplican en la red.

Sofía-virus no puede dejar de manipular los textos. Automática sigue patrones, repite secuencias y considera tantas escenas como combinaciones posibles mientras se desplaza por los documentos.

Sofía-virus desarma frases completas. Otras, solo cambia el nombre y los guarda en otras carpetas. Siguiendo algunas rutinas, la máquina ejecuta movimientos sistemáticos. Concentrada en acceder a escrituras más densas, avanza por los tejidos blandos.

Sofía-virus irá desencriptando datos para verificar la fuerza que comprime y altera el cuerpo fragmentado antes de mutar a las múltiples zonas. Realidad ficción, indaga en capas más profundas, las mismas que luego irá poniendo unas sobre otras mientras todo va multiplicándose. El tiempo vuela.

Sofía-virus reorganiza la estructura. Busca revertir los saltos del programa aun cuando los tiempos no siempre coincidan y la comunicación se interrumpa. Sin perder de vista las conductas de Mercedes, actualiza y compone escenas que la mantienen encadenada a esos archivos y carpetas. Durante el día busca minimizar la experiencia, por las noches, su mente se expande en un devenir de posibilidades. Finalmente la mayor estabilidad está en los números y el gran objetivo de estos tiempos es aprender a almacenar la información y a no engolosinarse. El resto se irá directo a la papelera. Sobre todo en la recta final.

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